Entrevista a Gory Patiño

Muralla

¿Cómo surge la idea de Muralla?

Muralla viene de un trabajo de investigación. Cuando me invitaron a dirigir y coguionizar el proyecto, opté por contar una historia de género que no sólo intrigue sino que a la vez provoque un diálogo sobre un tema latente. De esa manera decidimos desarrollar un policial (sin policías) como el lienzo de una radiografía de nuestra sociedad. Una de las guionistas del equipo había escrito una obra de teatro sobre trata y tráfico y ya contaba con material sobre el tema así que decidimos escribir una historia que toque ese problema sin convertirnos en panfleto. Entrevistamos a familiares de víctimas y nos quedamos helados con lo que ocurre hoy en día no sólo en Bolivia, sino en nuestra región. Hace unos años un amigo me contó que había reconocido a una estrella de fútbol de los 90s manejando un taxi y esa historia se me quedó en la mente. Así nació Coco «Muralla» Rivera, un ex arquero que tuvo su gloria hace años y ahora quiere volver a ser alguien. Un padre desesperado que por salvar a su hijo enfermo, comete el peor de los pecados.

¿Cómo fue condensar en la película la serie La entrega?

Muralla se desprende del universo de la serie La entrega que tiene como protagonistas a la madre de una niña desaparecida y a un periodista obsesionado con el caso. Cuando escribimos la biblia de la serie, uno de los productores vió que el personaje de «Muralla» tenía potencial como para tener su propia historia y decidimos darle profundidad. Es así como La entrega se vuelve un proyecto transmedia y desarrollamos un largometraje que narre la historia de «Muralla», una redención imposible.

¿Fue difícil encontrar el elenco?

Yo vengo de la actuación. Empecé como actor antes de dirigir, entonces conozco a gran parte de los actores con los que trabajé en MurallaFernando Arze Echalar fue uno de los guionistas del proyecto y desde que desarrollamos la historia, sabía que él era Muralla. Su trabajo de creación de personaje lo hizo desde la guionización. Se transformó en el personaje desde la conceptualización hasta el rodaje. Hicimos un casting en El Alto, La Paz, Cochabamba y Santa Cruz para encontrar a los actores ideales en Bolivia. Por otro lado, producción contactó al representante de Pablo Echarri para ofrecerle el papel de Nico, el médico de la red de trata. Cuando investigamos sobre distintos casos, me impresionó saber que cada red tiene un médico profesional que revisa los cuerpos que llegan a las centrales de acopio. Así nació el personaje y yo quería plasmarlo como alguien carismático, que no sea un villano, sino un hombre dedicado a su oficio. Cuando conocí a Pablo en persona y hablamos del personaje, me sorprendió los giros que te dan la realidad y la ficción: Gory, vos hiciste investigación sobre mi vida?, me preguntó Echarri… ¿Por qué me lo preguntás?, respondí. Porque en el guion Nico es un devoto de San Expedito y yo también soy devoto del Santo Guerrero en la vida real, me confesó. Ahí me di cuenta que era Nico el que había escogido a Pablo para encarnar el papel.

¿Qué creés que aporta Muralla a la problemática de trata de personas?

Mirá, nunca quisimos ser un panfleto. Es más, me opuse a poner datos y estadísticas al final de la película porque Muralla en primera instancia es la historia de un padre que quiere salvar a un hijo enfermo. Sin embargo, si después de ver la peli, un padre de familia conversa sobre ese tema con sus hijos, creo que hemos aportado a concientizar sobre este grave problema. Cada quien aporta desde su trinchera y este es nuestro grano de arena como cineastas. La mejor manera de comunicar, es emocionando.

Pobres versus pobres, ricos que siguen sin mirar hacia el pueblo o que lo miran para otros negocios ¿cómo imaginaste la universalidad de la historia pero respectando los localismos?

El ser padre de familia es algo universal. Cuando nació mi segunda hija, se enfermó y tuvimos que internarla. Se nubló mi vida de un gris profundo que nunca olvidaré. En ese instante podía cortarme un brazo por salvarla. Hacer lo que sea. Y creo que la situación de Muralla va por ahí. El amor de un padre desesperado por salvar a un hijo enfermo no tiene límites. La estructura en nuestras sociedades son similares, tenemos algunas diferencias regionales pero historias similares pueden suceder en Latinoamérica. Yo usé mucho las laderas de mi ciudad. La Paz es un cráter gigante donde las zonas marginales gozan de las mejores vistas de la hoyada. Una ciudad con muchos contrastes. Una topografía única que se convierte en personaje y me ayudó a contar la historia de una manera especial.

¿Cuál fue la escena más difícil de rodar?

La escena más difícil de rodar fue en la frontera con Perú en Desaguadero. Aunque pedimos permiso a las autoridades, no nos permitieron cortar paso ya que es una zona con muchísima gente entre turistas y comerciantes. Filmamos un plano secuencia largo con la cámara semi oculta y aprovechando las reacciones de los transeúntes.

¿Y la más fácil?
No hay escenas fáciles. Si en el cine todo marcha bien es que algo anda mal.

¿Expectativas con el estreno?
Espero que el público argentino disfrute de la historia y conozca más de Bolivia a través de nuestro cine. Bolivia está viviendo un boom en producciones y es hora de coproducir y contar más historias que urgen ser que contadas.

¿Y con la preselección para los Oscar?
El representar a Bolivia en los Oscar nos dio visibilidad, pudimos vender la película a HBO además de entrar en festivales. Me siento más honrado de haber recibido el premio Argentores al Mejor Guión en el Festival de Cine de las Alturas en Jujuy hace unas semanas, el hecho de que Fernando Arze Echalar ganó el Premio al Mejor Actor en el Festival de Gramado con Muralla también fue importante para nosotros. Todo esto da ganas de seguir adelante.

¿Algún nuevo proyecto?
Sí claro, acabo de terminar la post de mi segundo largometraje que titula Pseudo que codirigí y coescribí con Luis Reneo, un cineasta español con quien estudié cine en Los Ángeles. Pseudo es también un thriller con tinte más político que social. Narra la historia de un taxista que roba la identidad de un pasajero que resulta ser un extremista. Pseudo ganó el Premio al Mejor Proyecto Iberoamericano en el Bolivia Lab del 2014 y el año pasado recibió el Premio Habanero a la Distribución en el Festival de Cine de La Habana. Se estrena el 2020. También terminé el guion de mi siguiente largo.

Entrevista publicada en http://www.escribiendocine.com/entrevista/0016432-gory-patino-nunca-quisimos-ser-un-panfleto/ / Por Rolando Gallego