Entrevista a Sofía Quirós, 

Ceniza Negra

Entrevista a la directora Sofía Quiróz, film coproducido por Argentina, Chile, Costa Rica y Francia, que forma parte de la Competencia Oficial. La historia se centra en Selva, una niña de 13 años interpretada por Smachleen Gutíerrez que se enfrenta a la muerte por primera vez.

Cuéntame cómo llegaste a esta historia que escribiste y dirigiste ¿Cómo surge?

Yo empecé a escribir una historia hace 5 años, quería hablar sobre cómo una niña, que está entre la transición de la niñez y la adultez, se enfrenta a la muerte. De alguna manera venía, por experiencia personales, viviendo y viendo cómo los niños se acercaban a los muertos, se enfrentaban a la muerte de una manera tan natural, tan orgánica, a través del juego, de un lugar mucho más sanador y no tanto desde la tristeza, la victimización o el dolor. Entonces, quería contar una historia donde esta niña atravesara dos duelos, y que, a pesar de que le dolieran, los atravesaba con cierta fortaleza, por esa decisión de contar la muerte desde los ojos de alguien que está en esa edad, que entiende la muerte como una especie de transformación y no tanto como algo tan doloroso y tan desgarrador. A partir de ahí empecé a escribir, y empezaron a entrar otros elementos, como las cenizas, las sombras, las serpientes. Empecé a desarrollar la historia en el Limón, en el caribe de Costa Rica, ya involucrando todos los elementos de la naturaleza, trabajando la naturaleza como un personaje más en la historia, por ejemplo, el mar también es súper importante. Contando eso, la historia del duelo de esta niña, cómo al final se queda sola, rodeada de todos estos elementos naturales.

Smachleen había actuado en tu cortometraje Selva, y para esa película la habían descubierto en una verdulería. Cuéntame sobre eso.

Hace 5 años estábamos escribiendo el guion y en el medio del proceso salió el cortometraje Selva. Yo quería tener la experiencia de filmar en Costa Rica, porque siempre había filmado en Argentina o en Chile. Quería trabajar con actores naturales adolescentes para ver cómo se sentía y llegamos a Tortuguero, que es un pueblo en el norte de Costa Rica, en el Limón, y ahí estaba Francisca, mi directora de fotografía, que es chilena, y ha trabajado siempre conmigo, y cuando fuimos a la verdulería a comprar bananas, me dijo: ¡Ahí está Selva! y bueno la vimos, le pregunté dónde estudiaba e hicimos un casting, y así fue como de alguna manera llegó a nosotros y nosotros a ella. Hicimos un casting con 600 niñas, pero después decidimos volver a la primera opción, que era Smashleen

Increíble su actuación, súper expresiva, y llena la pantalla, muy linda y carismática.

La verdad es que no la suelta nunca. Siempre está dando la talla.

¿Cuál fue el mayor desafío para ti durante el rodaje?

Varios, pero el mayor fue encontrar al resto de los actores porque son actores naturales, y bueno el otro protagonista, el adulto mayor, entonces eso fue un gran, gran reto porque hicimos muchos castings. No encontrábamos a nadie hasta que finalmente después de hacer varias audiciones a adultos mayores, decidimos ir a un hogar de ancianos, y ahí lo encontramos. Él vive en un hogar de ancianos en Ceneguita, en el Limón. Lo vimos jugando ajedrez, también estaba pintando, como si fuera un niño de 5 años. Yo estaba con Florencia, que es la directora de casting y continuista, y lo vimos y fue como con Smachleen, fue como amor a primera vista, como haber escrito un personaje para alguien que existía sin saberlo, alguien que existía en carne y hueso. Ese fue un proceso muy duro porque tuvimos que hacer todo este tránsito para poder sacarlo del hogar de ancianos, que entendiera lo que es una película, y poco a poco ensayar. Al principio él se sentía muy cansado, entonces primero hacíamos ensayos de 5 minutos, media hora, dos horas hasta el día entero, poco a poco, casi a cuentagotas irlo introduciendo en la dinámica del rodaje. 

Para nosotros el rodaje fue, en algún punto, no sé si duro o difícil, pero de mucha responsabilidad, porque yo estaba junto con Mariana, la productora, a cargo de una niña de 13 años y de un adulto mayor de 83 años. Ambos estaban sin familia, Smachleen vino sola al rodaje. Así que de alguna manera nosotros teníamos que hacer una película, y también hacernos cargo de cuidarlos, contenerlos, de que no se sintieran solos, que se sintieran acompañados.


Debe ser bien complejo trabajar con no actores. ¿Siempre fue la idea, cierto?

Si. La idea siempre fue trabajar con actores naturales. Siempre he trabajado con actores naturales. Nunca con actores profesionales. Me gusta mucho, siento que hay una naturalidad, y también el trabajo se vuelve no sólo un trabajo, sino como una visión de vida. Hacer la película para actores naturales implica un cambio de vida tan fuerte que el compromiso y la entrega es maravillosa, y a la vez, por lo menos en mi experiencia, ellos aportan algo muy espontáneo al rodaje. En el caso de Smachleen y Humberto, fue eso, mucha espontaneidad, y no tener conciencia realmente sobre qué estaban haciendo. Yo nunca les conté de la historia de la película, nunca les conté mucho del personaje, todo era en el día a día, yo les explicaba un poco, ellos proponían, jugaban y grabábamos, pero sin esta lógica de la curva del personaje, era muy sencillo, muy práctico, cotidiano. Eso me gustó porque ellos no racionalizan el proceso, sino que el asunto es más grande, de alguna manera, sin menospreciar el trabajo de los actores profesionales que es maravilloso. Pero para esta película en específico con un rango tan amplio de edad.

Esta película como que bordea en el documental

Hay muchas cosas documentales, por ejemplo, lo del mar. El sueño del mar es una historia muy bonita. En un momento en el rodaje Humberto se fue, se escapó y se metió al mar como un chiquito, y le pregunté qué le pasaba y me dice “Es que soné que era la última vez que venía al mar y me tuve que meter”. Eso está en la película. Lo que hicimos fue que ficcionalizamos a partir de lo que él nos contó. Eso pasaba mucho. De repente a él le gustaba el zorro, veía todo el tiempo al zorro, entonces era medio documental esa escena del zorro. Cuando él habla de la muerte, esa pregunta surge espontánea en la película. No es un guion que él se aprendió, es su visión de la muerte. Cuando dice al final, el morir es un eterno dormir, un dormir profundo, un no despertar nunca. Eso es el plotline, el logline de la película, y es algo que surge de él de manera documental en el rodaje. Sus experiencias las plasmaron ahí. Jugamos mucho, bailamos mucho, todo el tiempo nos divertimos mucho, tratando de que fuera menos rígido, más espontáneo y flexible.

Esta entrevista fue publicada en:  https://culturizarte.cl/desde-el-festival-de-cannes-entrevista-a-la-directora-de-ceniza-negra-sofia-quiros-trabajar-con-actores-naturales-se-vuelve-una-vision-de-vida/ /