Pájaros de Verano

Entrevista a Ciro Guerra y Cristina Gallego, realizadores de “Pájaros de Verano”

Hacer una película sobre el narcotráfico en Colombia y buscar diferenciarla del resto es un reto.

Guerra: Sí, pero la historia sobre la bonanza marimbera como el origen de la vorágine que vino después nunca había sido contada en el cine. Es desconocida de las nuevas generaciones.

Gallego: Siempre se nos alabó porque las películas que hacíamos no tenían nada que ver con el narcotráfico. Pero teníamos una deuda con nuestra propia historia. Quisimos acercarnos a ella sin glorificar a los criminales, hablar de lo que nos pasó como país, cómo tantas cosas se han destruido con el narcotráfico. 

¿Pájaros de verano podría haber visto la luz sin el éxito de El abrazo de la serpiente?

Gallego: Empezamos a trabajar en ella antes de rodar El abrazo. En Colombia se creó un estímulo para grandes producciones y se nos dio un capital semilla. Pero todo lo que pasó después obviamente nos ayudó a que la financiación se cerrara rápidamente. Creo incluso que es la primera vez que una película colombiana logra preventas.

Ambas películas exploran el choque de una comunidad indígena con la cultura occidental.

Guerra: Ese choque cultural es un tema fascinante que tiene miles de aristas. Todos somos hijos de esos choques (colonialismo, migraciones…) y para nosotros es un material infinito para nuevas historias ya que en Colombia esos conflictos están vivos.

¿Hay una intención de combinar los géneros de acción?

Guerra: Sí, tiene elementos del cine negro, del género de gánsters, del western, de historias de García Márquez y de la tragedia griega. Tratamos de hacer películas que no se hayan visto antes.

La venganza aparece como un motor vital de la comunidad wayúu. 

Gallego: Sí, es una sociedad que se basa sobre todo en el comercio, incluso para las relaciones. Las mujeres se pagan pero también si yo te ofendo yo debo pagarte con dinero. Es la cuna del capitalismo. 

Guerra: ¡No hay nadie más orgulloso que un wayúu!

También es una sociedad matriarcal, lo que en los tiempos actuales, le da un cariz feminista a la cinta.

Gallego: De alguna manera. Las mujeres wayúu son fuertes política y económicamente. Pero no tienen voz ni actúan fuera de su casa. Siempre están detrás.

¿Trabajaron con muchos locales?

Gallego: El reparto es una mezcla de actores profesionales y aficionados y los wayúu no reconocen gran parte de la ley de los gobiernos locales ni las fronteras. A su vez, sus normas y sistema de mediación son válidos para nuestras autoridades. Y así trabajamos nosotros con ellos…

La película muestra una lujosa casa de diseño construida en medio del desierto. ¿Realmente fue así durante la bonanza?

Gallego: Sí, todavía quedan ruinas de casas que fueron diseñadas por arquitectos italianos con estilo rococó. Había muebles y accesorios de lujo, pero eso sí, ¡el piso era de tierra!