14° FESAALP: recomendados del martes

Continúa el cuarto día de proyecciones en el Festival de Cine Latinoamericano de La Plata que se extiende hasta el 30 de noviembre. Se podrá disfrutar de 150 películas de 15 países del continente. A continuación compartimos los recomendados del día para disfrutar del cine independiente, regional y latinoamericano.

En la sala Ecoselect (Centro Cultural Islas Malvinas) a las 18, en el marco de la nueva sección Estrenos DOCA (Documentalistas de Argentina), se proyecta Bazán Frías, elogio del crimen de Juan Mascaró y Lucas García Melo. El documental aborda la vida de Andrés Bazán Frías, devenido en una suerte de Robín Hood tucumano que, rodeado de pobreza a finales del siglo XIX, comenzó a robar comida para repartir entre la gente de su barrio hasta que fue asesinado por la policía cuando intentaba trepar un muro. Un siglo después, los  internos del Penal de Villa Urquiza deciden formar parte de un taller para actuar la vida de este bandolero donde la marginalidad y la brecha de clases encuentran un correlato con la vida de ellos. Una pregunta atraviesa esta película, ¿quiénes quiebran la ley son todavía rebeldes contra el sistema?

En la misma sala a las 20, comienza la muestra Eva y el cine, un homenaje a cien años del nacimiento de Eva Duarte de Perón a través de su trayectoria cinematográfica. En esta ocasión se presenta en pantalla grande La pródiga (1945), su primer protagónico y la última película de su filmografía. La película, dirigida por Mario Soffici, cuenta la historia de Julia, quien vive en un caserón en medio de un valle y decide usar su fortuna en bien del prójimo y de los necesitados. Pero la vida de Julia se complica con la llegada de un ingeniero que viene a construir una represa y a terminar con el edén de ese valle. 

A continuación a las 22 se proyecta Juliana (1989), una película peruana dirigida por Fernando Espinoza y Alejandro Legaspi del Grupo Chaski como parte de la muestra País Invitado. El largometraje narra la vida de Juliana, una niña de 13 años que escapa de su casa debido a los maltratos recibidos de parte de su padrastro. En la calle se enfrenta a la dura lucha por sobrevivir, donde descubre la marginación que sufren las niñas cuando tratan de encontrar trabajo callejero, es por eso que decide cortase el pelo y disfrazarse de varón. Así, logra insertarse en una pandilla de muchachos que cantan en los micros de Lima, protegidos, y al mismo tiempo explotados, por un malhechor. El temperamento de Juliana la llevará a liderar una revolución infantil.